lunes, 28 de febrero de 2011

El Codex Aemilianensis: ¿Las primeras palabras escritas en lengua Castellana?


Hacia el año 992 un monje escribía en los márgenes del códice latino conocido como Aemilianensis 60, las llamadas Glosas Emilianenses. Se trata de pequeñas anotaciones manuscritas, realizadas en varias lenguas: latín, un romance hispánico (castellano con elementos riojanos o aragoneses ) y euskera medieval, entre las líneas o en los márgenes. 
Glosas Emilianenses
Se piensa que la intención del monje copista era la de aclarar el significado de algunos pasajes del texto original. Pero la importancia de estas glosas pasó inadvertida hasta comienzos del siglo XX, concretamente en 1911, cuando Manuel Gómez Moreno, que estudiaba la arquitectura mozárabe del Monasterio de Suso, transcribió todas las glosas, alrededor de mil, y se las envió a Ramón Menéndez Pidal.
. Fue entonces cuando se desveló la relevancia que representaba al contener el primer testimonio escrito de un dialecto romance hispánico, es decir, la lengua que hablaba el pueblo llano en el momento de ser escrita. 
Las Glosas Emilianenses, más de mil, de las cuales unas cien están en romance navarro-aragonés en su variedad riojana, contienen además dos de ellas escritas en lengua vasca que constituyen también uno de los primeros testimonios escritos conocidos, no epigráficosen dicha lengua.

La imagen muestra la página 72 del Códice Emilianense 60 ( hoy en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia). En ella puede apreciarse el texto de una homilía en latín a la que el monje copista hizo sus propias anotaciones (glosas) en navarro-aragonés entre líneas y al margen del texto.

Monasterio de Suso. San Millán de la Cogolla

Su nombre procede del hecho de haber sido concebidas en el Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla (Millán Emiliano procede del latín Aemilianus), perteneciente a La Rioja y por aquel entonces parte del Reino de Navarra.


Sin embargo y pese a que desde un principio se consideraron primeras evidencias de lengua castellana, parece que donde se halla situado el monasterio benedictino, no se habló castellano hasta siglos después. Así pues, estas glosas no estarían escritas en castellano sino en navarro-aragonés en su variedad riojana.
Además, se han encontrado textos castellanos anteriores. El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (ILCYL), dató los Cartularios de Valpuesta junto con la Nodicia de Kesos, como algunos de los registros con rasgos lengua castellana y leonesa más antiguos que se conocen. En noviembre de 2010, la Real Academia Española avaló los cartularios, escritos en «una lengua latina asaltada por una lengua viva», como los primeros documentos en los que aparecen palabras escritas en castellano, anteriores a las Glosas Emilianenses.

Enlaces consultados:
Sobre la datación y procedencia de las glosas: http://www.vallenajerilla.com/berceo/garciaturza/anotacionesglosas.htm
Discusión sobre los orígenes del Castellano.
Sobre los Cartularios de Valpuesta:
http://www.valpuesta.org/cartulariosprincipal.htm

lunes, 21 de febrero de 2011

El misterioso Alfabeto etrusco.














Durante mucho tiempo, los investigadores han tratado de descifrar la lengua que lo predecesores de los romanos, los etruscos, hablaban y escribían desde el s IX a.C en la Península Itálica. Su alfabeto, consta de 26 caracteres básicos y otros 22 expandidos para la transcripción. Pese a que se pretendía indescifrable, se prevee que en un futuro próximo se podrán interpretar los textos que han llegado hasta nosotros. De hecho, a los expertos no les resulta difícil "leer" y pronunciar las letras que forman las palabras. Pero como la lengua en sí misma es prácticamente desconocida, las palabras no tienen sentido, salvo algunos nombres, fechas o títulos.



La lengua etrusca no presenta indicios de pertenecer a la familia de lenguas indoeuropeas (igual que otras lenguas como el euskera,, el húngaro y el finlandés), es decir, el vasto grupo lingüístico que comprende la mayor parte de las lenguas europeas y algunas del Próximo Oriente y de la India. Hay autores que piensan que sus raíces se encuentran en el Paleolítico, momento en el que surgen las primeras manifestaciones de transmisión de información en forma de pinturas rupestres y grabados sobre distintos tipos de soporte. Ello supondría que sus orígenes se remontan a un período anterior al asentamiento de las lenguas indoeuropeas en el Mediterráneo.

La única prueba conocida de su vínculo con las lenguas de origen indoeuropeo la encontramos en una inscripción, escrita en un alfabeto cercano al etrusco. Se trata de una estela  con la figura de un guerrero, hallada en Kaminia al norte de la isla de Lemnos, en el Mar Egeo. 

                              Imagen tomada de http://www.bloganavazquez.com/2010/04/11/los-etruscos-y-su-misterio/

Presenta 98 letras, formando 33 palabras, lo que hace pensar que se trata de un dialecto cercano al etrusco hablado en Lemnos, antes de la conquista de la isla por los atenienses en la segunda mitad del siglo VI antes de Cristo. Lo que no sabemos es cuando y cómo llegó allí.

El alfabeto empleado por los etruscos es extraordinariamente claro. Tenía su origen en una forma del griego arcaico, que a su vez tuvo su origen entre las comunidades jonias instaladas en Asia Menor tras las destrucción del Ática por los dorios y procedía, como otras lenguas mediterráneas, del alfabeto fenicio, al que se le añadieron vocales. El alfabeto griego constaba de 26 caracteres, si bien el número variaba con el paso del tiempo y de una localidad a otra.






El el alfabeto etrusco sólo utilizaba los equivalentes griegos de las vocales "a", "e", "i", y "u", omitiendo por completo la "o". Asimismo, no llegaron a utilizar las consonantes "d", "b" y "g". Existe un símbolo que induce a confusión y que se parece al signo "t", y que en ocasiones se leía como "t"; pero actualmente es considerado indicativo de una sibilante.
  
Se han hallado más de 10.000 inscripciones cortas, casi todas ellas de carácter funerario o dedicatorias, escritas en los muros de las tumbas, en los sarcófagos y en las vasijas ofrendadas como donativos en templos y santuarios. En ellas aparecen nombres, títulos, fechas, dioses y diosas, así como también palabras que denotan parentesco o afinidad. A partir de todo ello, los especialistas han logrado ampliar el vocabulario etrusco conocido hasta alcanzar unas 200 palabras básicas, más un número de nombres propios.

El alfabeto romano fue desarrollado por los etruscos. Antes de que los romanos llegaran al poder, los etruscos dominaron la península italiana durante el I milenio a. C. y sirvieron de puente entre griegos y romanos.










Probablemente la aportación más singular que el alfabeto etrusco hizo al romano, y de la cual la lengua castellana se benefició, es la letra "Q". En este alfabeto (la tabla Marsiliana del siglo VII a. de Cristo) se puede ver.




Aunque aún no se ha terminado de descifrar esta lengua, es posible que al paso que van los estudios sobre la misma se puede afirmar que podría contener unas 16.000 palabras y números hasta el 96. Al hilo de esta previsión hay un artículo interesante en este portal. 

Para concluir en esta tabla, tomada como la imagen interior del siguiente enlace, 
se puede realizar una comparación entre los diversos alfabetos derivados de los alfabetos griego y del etrusco.





lunes, 14 de febrero de 2011

Presentación.

Heme aquí rodeado de libros. Libros en las estanterías, libros bajo la cama, sobre la mesa, guardados en cajas a la espera de su momento... Libros por doquier
Pero... ¿cómo surgieron los libros? ¿Cuáles son los orígenes de la escritura?  ¿quién y cómo se hacen los libros? ¿quien se encarga de su edición, distribución y venta?
En este recién creado blog vamos a tratar de indagar sobre los pormenores de la producción editorial, desarrollando algunos aspectos relacionados con el sistema de transmisión y conservación con más proyección en la historia, así como otros aspectos como la aparición y evolución de la escritura, tipologías de impresos, etc.